Gestión de los Residuos Radiactivos  
     
 
 
     
 
    Igual que en todas las instalaciones industriales, en una central nuclear se generan residuos que deben ser tratados para que no supongan ningún peligro a la población. Tal como ya se ha visto en otro apartado, los residuos radiactivos se clasifican atendiendo, por un lado, a sus características físicas y químicas en gases, líquidos y sólidos y, por otro, a su actividad.

    Así, existen residuos de alta actividad, formados por los elementos de combustible gastado; de media actividad, radionucleidos producidos en el proceso de fisión; y de baja actividad, fundamentalmente ropas, herramientas y otros utensilios contaminados en el mantenimiento de la central. En todo caso es importante tener en cuenta que el volumen de residuos generado por las centrales nucleares es muy inferior a de los residuos tóxicos y peligrosos producidos por otras instalaciones industriales y hospitalarias.

    En la Unión Europea, por ejemplo, los residuos industriales generados anualmente son, en volumen, 12.500 veces los residuos de baja y media actividad y 6,5 millones de veces los residuos de alta actividad.


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    En España, la gestión de los residuos radiactivos, tanto los provenientes de las centrales nucleares como los generados por otras instalaciones radiactivas como hospitales y centros de investigación, está encomendada a la
Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y definida en el Plan General de Residuos aprobado por el Parlamento. La forma de tratar estos residuos es diferente según sea su nivel de actividad radiactiva:

    - Residuos de media y baja actividad
    - Residuos de alta actividad


 
 
Residuos de media y baja actividad

    Los residuos de media actividad se generan por radionucleidos liberados en el proceso de fisión en cantidades pequeñas, muy inferiores a las consideradas peligrosas para la seguridad y la protección de las personas.

    Estos subproductos son tratados para separar los elementos radiactivos que contienen y los residuos resultantes se solidifican dentro de bidones de acero utilizando cemento, alquitrán o resinas.Por lo que se refiere a los residuos de baja actividad radiactiva (ropas y herramientas que se utilizan en la “zona controlada” de la instalación) se prensan y se mezclan con hormigón de manera que formen un bloque sólido, y son también introducidos en bidones de acero.

    Todos estos bidones son trasladados al Centro de Almacenamiento de El Cabril, en la provincia de Córdoba, gestionado por ENRESA. Allí se depositan los residuos radiactivos de todas las centrales nucleares españolas, así como los residuos generados por la medicina, la investigación, la industria y otros diversos campos que utilizan materiales radiactivos en sus procesos.


- Centro de Almacenamiento de El Cabril -


- Residuos radiactivos-

    Todos los almacenamientos de residuos radiactivos están controlados y vigilados de forma rigurosa, de manera que se garantiza la protección de las personas y del medio ambiente.

 
Residuos de alta actividad
    El combustible gastado se extrae del reactor y se almacena temporalmente en una piscina de agua situada dentro de la central y construida de hormigón con paredes de acero inoxidable, creando así una barrera a las radiaciones sin peligro de escape.

    Aquí los residuos radiactivos de alta actividad están almacenados de forma segura y controlada.Aunque la capacidad de las piscinas puede ampliarse gracias a un tipo de operación denominado
“reracking”, los últimos Planes Generales de Residuos de nuestro país contemplan la construcción de almacenamientos temporales en seco dentro de la propia central, donde los elementos combustibles se alojan en contenedores especialmente diseñados al efecto, como complemento a las piscinas y como paso intermedio antes de definir un almacenamiento permanente.

    La investigación sobre almacenamientos definitivos se desarrolla en numerosos países, algunos de los cuales, como Finlandia y EE.UU., han dado pasos muy importantes para su construcción y puesta en servicio.

    Los expertos coinciden en que la solución más aceptada es el
Almacenamiento Geológico Profundo (AGP), generalmente en minas excavadas en formaciones geológicas estables. ENRESA trabaja en esta misma línea de investigación.


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    En la actualidad ENRESA está trabajando en la tarea de localizar, construir y gestionar un
Almacén Temporal Centralizado donde guardar, de manera provisional y segura, los residuos radiactivos de alta actividad que en la actualidad se guardan en cada instalación nuclear de nuestro país. Para ello se está realizando un importante esfuerzo tecnológico y se está acudiendo a la experiencia internacional en este tipo de instalaciones. La principal ventaja de este almacenamiento temporal es que permite ganar tiempo para buscar una ubicación adecuada para el almacén geológico profundo (AGP) sin cuestionar ni la continuidad del funcionamiento de las instalaciones nucleares ni el almacenamiento seguro de los residuos de alta actividad.    

    El Programa Nuclear Español prevé gestionar en nuestro país un total de 200.000 m3 de residuos radiactivos, de los cuales menos de 12.000 m3 son combustible gastado y residuos de alta actividad, lo que representa aproximadamente un 5% del total.

    Esta cantidad supone un gramo de residuos de alta actividad por español y año. Esta cifra es cien veces inferior a la cantidad de residuos tóxicos industriales generados en España y está todavía más lejos de la de residuos sólidos urbanos, que es de 400 kg. por español y año.
     
 
 

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