Los
requisitos para la operación a largo plazo de las centrales
nucleares son:
·
Adoptar en cada momento las acciones más adecuadas
para que la central nuclear se encuentre en condiciones óptimas
de funcionamiento, garantizando la seguridad, la fiabilidad
y la disponibilidad necesarias para poder alargar el periodo
previsto inicialmente.
·
Conocer y realizar el seguimiento del estado de los
componentes, evaluando y controlando los mecanismos de degradación
de aquellos que son más importantes.
·
Identificar e implantar las mejoras necesarias en los
programas de mantenimiento e inspección, incorporando
las medidas de mitigación adecuadas.
·
Un adecuado control del envejecimiento
de los componentes permite asegurar que la instalación
funcionará con garantías más allá
del tiempo inicialmente previsto.
·
Es un desatino económico
renunciar a poder seguir operando una instalación cuando
está perfectamente justificado su funcionamiento seguro,
y cuando sus costes de explotación son los más
bajos a partir del periodo de amortización.
SITUACIÓN EN
ESPAÑA
La
central nuclear objeto de la renovación del permiso
de explotación envía al CSN un informe anual,
previa realización de Revisiones Periódicas
de Seguridad (RPS), que incluyen el análisis del comportamiento
de los componentes críticos, identificando el envejecimiento
y la degradación que puedan afectarles, así
como las medidas correctoras que se adopten para controlarlos
y mitigarlos, y las actualizaciones de los programas de evaluación
y mejora de la seguridad, cuya aplicación se realiza
de manera continua por la central, teniendo en cuenta los
requisitos normativos y reguladores, tanto nacionales como
internacionales, y del país de origen de la tecnología.
Las centrales
nucleares españolas han puesto en marcha, desde 1998,
diversas iniciativas orientadas a conocer el estado de los
componentes y a desarrollar metodologías aplicables
a vigilar y mitigar el envejecimiento de los mismos, evitando
los problemas asociados a la pérdida de eficiencia
de los equipos a lo largo de su operación, mediante
la sustitución progresiva de los componentes y equipos
principales de la central.
El
alcance y coste de estas operaciones de actualización
pueden variar de una central a otra, pero puede considerarse
un valor medio aproximado de 20 millones de euros anuales
por unidad, como la inversión realizada por las centrales
nucleares españolas en los últimos años.
El coste
de generación correspondiente a los años de
extensión de la operación de la planta es un
48% menor que el estimado para una central de nueva construcción
y menos de la mitad de los estimados para otras fuentes energéticas
(carbón, gas, etc.).
SITUACIÓN INTERNACIONAL
Algunos
ejemplos de la tendencia internacional actual de la operación
a largo plazo de las centrales nucleares son los siguientes:
•
Estados Unidos: a diferencia de lo que ocurre en España,
las autorizaciones de funcionamiento se concedieron desde
el inicio de la operación de las centrales por un plazo
de 40 años. En la actualidad, la Nuclear Regulatory
Comisión (NRC) ha renovado las autorizaciones de funcionamiento
a 26 reactores por un plazo adicional de 20 años, lo
que eleva la autorización inicial hasta 60 años
de operación. Otras 18 centrales ya lo han solicitado
y su solicitud se encuentra en revisión, y se esperan
otras 30 peticiones en los próximos 2 años.
De esta manera, casi un 70% del parque nuclear estadounidense
tendrá autorización de operación a largo
plazo para un periodo de 60 años.
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•
Alemania: en junio de 2001, se alcanzó un acuerdo
entre el Gobierno rojiverde y la industria nuclear para el
cierre de las centrales nucleares. Según el mismo,
la mayoría de las centrales se pararían en la
década del 2020. La licencia de operación concedida
a una central no está limitada en el tiempo. Actualmente,
se revisa la legislación para establecer un límite
máximo entorno a 30 años. Desde 1998 y cada
10 años, se requiere realizar una RPS como elemento
necesario para renovar las licencias de operación.
•
Bélgica: la seguridad de operación es
revisada continuamente por el Organismo Regulador, y cada
10 años se realiza una RPS. Las licencias no tienen
límite temporal, por lo que la operación de
la central puede continuar mientras se mantengan los niveles
adecuados de seguridad. El Gobierno ha presentado un proyecto
de ley según el cual las centrales nucleares se pararán
una vez hayan alcanzado los 40 años de funcionamiento,
siempre que las condiciones de abastecimiento energético
y de respeto medioambiental lo permitan. Las siete unidades
en operación cumplirán los 40 años entre
2014 y 2025. En el año 2003, el 55,5% de la producción
de electricidad fue de origen nuclear.
•
Canadá: las autorizaciones de explotación
se revisan cada 2 años, sin limitar el plazo de operación
de las centrales. La renovación se lleva a cabo a través
de la actualización periódica de los análisis
de seguridad, con el objeto de comprobar que los sistemas
cumplen sus funciones adecuadamente. Además, el Organismo
Regulador realiza una supervisión continuada de la
operación de la central y anualmente revisa formalmente
la operación y la seguridad.
•
Finlandia: la licencia de operación se concede
por un periodo fijo, diferente según la central. Las
primeras licencias se concedieron por 5 años, luego
por 10 años, y en la actualidad, Loviisa la tiene por
10 años y Olkiluoto por 20 años,
bajo la condición de realizar una RPS después
de los 10 primeros años. En enero de 2002, el Gobierno
aprobó la construcción de la quinta central
nuclear del país y, en mayo de 2002, fue ratificada
por el Parlamento.
•
Francia: no existe licencia con plazo definido. Los
programas de extensión de funcionamiento se implantaron
orientados a más corto plazo, intentando optimizar
el funcionamiento de las instalaciones. La operación
a largo plazo requiere la monitorización del envejecimiento
de los componentes no sustituibles (vasija del reactor, contención,
etc.), la mejora de los sistemas de Instrumentación
y Control, y la introducción de medidas preventivas
para aquellos reactores que han superado los 30 años
de operación.
•
Japón: no existe un sistema de licencias de
operación, aunque se realizan inspecciones (cada 13
meses) para garantizar la integridad de los equipos de la
planta. Además, se realizan RPS. Las compañías
eléctricas KEPCO y TEPCO han anunciado que solicitarán
la extensión de las licencias de operación de
las centrales nucleares, de las que son propietarias, de 20
años adicionales a los 40 para los que están
autorizadas. Así alcanzarán un plazo de operación
de 60 años. Las centrales favorecidas por esta decisión
son Fukushima-I, Tsuruga-I y Mihama-I, puestas en marcha entre
1969 y 1970.
•
Reino Unido: no existe periodo fijo para la licencia
de operación. El control de la operación a largo
plazo se realiza a través de las RPS, definidas por
las condiciones de licencia. En 2002, BNFL cerró la
central de Bradwell tras 46 años de operación.
La central de Chapelcross, con 4 unidades, ha sido autorizada
a funcionar hasta 50 años, llevando actualmente en
funcionamiento 46 años. La parada definitiva está
prevista para el 2008. Todas las demás centrales tipo
Magnox han sido autorizadas a extender su operación
de 30 a 40 años. Aquellas de la primera generación,
por consideraciones económicas de amortización,
tenían un plazo mínimo de operación de
20 a 25 años.
•
Suiza: el Organismo Federal Suizo de Seguridad Nuclear
(HSK) ha concedido a principios de 2004 una renovación
de la autorización de explotación de la Central
Nuclear de Beznau 2 sin límite de tiempo, únicamente
sujeta a la superación de los regímenes establecidos
de seguridad, inspección y control. Durante el periodo
de vigencia de la licencia, el Organismo Regulador supervisa
las centrales nucleares mediante inspecciones de la operación
y la realización anual de las RPS.
•
Suecia: no hay establecida una estrategia de extensión
de funcionamiento a priori. A largo plazo, el Organismo Regulador
realiza las evaluaciones necesarias sobre la base de las inspecciones
de la central, la revisión de la experiencia operativa,
la revisión de los programas de seguridad y las RPS.
En la actualidad, el plan de cierre de las centrales nucleares
suecas ha sido paralizado, rectificando la intención
de cerrar Bärseback-II nunca antes de finales de 2005,
y siempre que se cumplan los compromisos del Protocolo de
Kioto y se asegure la estabilidad de los precios bajos de
la electricidad. En 1999, se había parado ya Bärseback-I,
por una decisión política sin ninguna base técnica,
económica o de seguridad.
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